En las dos últimas décadas los astrónomos han constatado que casi todos los cientos de miles de millones de estrellas de la Vía Láctea tienen mundos a su alrededor. Son los llamados exoplanetas. Han descubierto que los hay de todos los tamaños, tipos y colores que se pueda imaginar, como si el cielo hubiera nacido del sueño de un escritor de ciencia ficción. Sin embargo, por el momento no se ha podido detectar y analizar una «Tierra 2.0», un gemelo de nuestro planeta, porque los instrumentos todavía no son lo suficientemente potentes. Pero el peso de los números nos dice que tiene que haber muchas ahí fuera. Y que nadie puede aventurar qué será lo que se descubra en una o dos décadas. Esta fascinante exploración, quizás la más ambiciosa emprendida por el hombre, casi está dando sus primeros pasos. La búsqueda es más intensa en las estrellas más cercanas: un puñado de enanas rojas, más pequeñas y frías que el Sol, situadas a pocos años luz de distancia. Allí fue donde en 2016 el equi...